@aperezv

Una mañana en una oficina de gobierno

Típico: tienes un día de asueto y, en lugar de utilizarlo para descansar como es debido, te das a la tarea de ponerte al corriente con todas aquellas tareas que tu quehacer cotidiano relega a segundo plano.

En esta ocasión me tocó renovar mi licencia de conducir. El trámite debe ser sencillo, ¿cierto?

Lo bueno es que casi no hay gente...

Lo bueno es que casi no hay gente…

Lo primero que noto al llegar a las oficinas es el excelente ejercicio de igualdad social que nuestras autoridades logran tan sólo con el diseño del espacio; casi no hay letreros con señalamientos donde se indique en que edificio se realiza cada uno de los trámites, hay dos unifilas en el acceso principal y ambas carecen de dichos señalamientos.

¿Porqué digo que esto es un ejercicio de igualdad? Fácil, al carecer de letreros no hace falta saber leer, así que sin importar tu nivel de escolaridad vas a ser atendido igual; nuestras autoridades lo tienen todo resuelto!

Dentro podemos apreciar también cómo se fomenta la salud mediante la actividad física: al carecer de indicaciones visuales uno tiene que recorrer cada uno de los módulos de atención hasta encontrar cuál es donde podemos realizar el trámite correspondiente.

La estrategia de los funcionarios va mucho más allá de forma integral. Para nadie es un secreto que muchos de los mexicanos pasamos gran parte de nuestro día sentados inactivos, así que aquí se decidió por dejarnos a todos de pie por el tiempo que dure nuestra visita, así nos activamos (palabra que está de moda en el sector salud!) y salimos de nuestra inactividad diaria.

….esperen, acabo de ver que sí hay sillas! Pocas, eso sí, muy pocas en realidad…. pero refuerzan el sentido de igualdad! Nos ves sentada en ella a gente de un sólo “sector”; mujeres embarazadas, adultos mayores, padres con niños en brazos…. no, todos parejos. Hombres de traje, chavas en pants leyendo el celular, aquí el juego de las sillas es completamente democrático y cualquiera que se ponga listo va a ganar su lugar.

Ya encontré mi módulo y me dispongo a esperar mi turno (L0124, por si tenían dudas) y veo como en la ventanilla de a lado un funcionario pasa un sobre color manila a la señorita que está atendiendo. “Por favor pasa este primero, trae prisa”. Me inunda la emoción, ¡¿Cuándo habíamos tenido funcionarios tan considerados?!, volteo a ver si de casualidad la persona que trae prisa no era la embarazada que vi parada hace rato que parecía estaba a punto de tener al niño… y no, es un chavo que viene de bermudas, con zapato tipo Top Sider sin calcetín, camisa abierta hasta el ombligo y lentes obscuro (ya saben lo que dicen, “Lugar cerrado, lentes obscuros, naco seguro”).

Si solo vengo a hacer dos trámites papawh

Si solo vengo a hacer dos trámites papawh

Estaba pensando en también solicitar que pasaran primero mi expediente, pero la verdad es que no tenía tanta prisa, así que mejor me quedé en lo mío y decidí esperar mi turno. No estuvo mal; pude observar como el personal encargado de realizar los estudios médicos están perfectamente uniformados con bonitas batas blancas, casi impecables. Los únicos “estudios médicos” que se realizan son en realidad pruebas de agudeza visual, así que nunca estarán en contacto con sangre u otro tipo de fluido corporal, pero de todas formas que bien se ven todos uniformados.

Llegó mi turno, toman mis datos y me toman la fotografía para integrarla al expediente. La señorita es, cosa rara en este tipo de oficinas, muy amable e incluso me dice “Ale” como si nos conociéramos de años. Me pide que pase a la sucursal bancaria (convenientemente localizada dentro de las oficinas) para realizar mi pago correspondiente.

Al ser esta una oficina que recibe todo tipo de trámites la fila bancaria es enorme. No veo por ningún lado al chavo de las bermudas por lo que infiero que también aquí apreciaron su sentido de urgencia y le cedieron lugar para salir rápido. Ni hablar, a esperar a que avance la fila.

….me carga el payaso… resulta que en ventanilla sólo reciben pago en efectivo, así que me mandan a buscar el módulo 38 para hacer el pago con tarjeta. No me quejo, la caminata sirvió para “activar” mis piernas, que falta les hacía, si hasta sentía como si se me estuviera formando un coágulo… esta caminata pudo salvarme la vida.

En la caja 38 no hay nadie en la fila, absolutamente nadie. Realizo mi pago y me surge la pregunta, ¿Por qué no indican desde el inicio que se puede pagar también aquí? Fácil! Para que los contribuyentes caminemos y nos activemos!

Ya de salida, aquí termina mi excursión a la oficina de gobierno. Sólo tomo una foto para ponerla en el blog y…. ¿Perdón? Se acaba de acercar un elemento de vigilancia a indicarme que no puedo tomar fotos, que por que aquí están las oficinas del gobernador y puedo poner en riesgo la seguridad estatal.

¡Wow! Seguridad de primer nivel, todo sea con tal de que nuestros gobernantes se encuentren seguros y tranquilos… Sólo me pregunto ¿Que estarán haciendo que piensan que una fotografía puede hacerles algún daño? A mi las únicas fotos que no me gustaría que me tomaran son aquellas en las que pudiera estar en alguna situación comprometed…. oh, creo que ya entendí….. mejor calladito, que así me veo más bonito.

No pueden impedir que tome fotos!!! Muajajajaja (risa malvada)

No pueden impedir que tome fotos!!! Muajajajaja (risa malvada)

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Categorías:@aperezv, Autores, Ciudad, Vida

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