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Una oportunidad que no se presenta a diario.

Fue hace unas pocas semanas. No tenía miedo, dolió menos de lo esperado y fue rápido, muy rápido.

Me trataron increíblemente bien y me hicieron sentir completamente a gusto, lejos de lo que dicta toda convención social si llegásemos a aceptar los estereotipos que nos presentan los medios. El lugar al que asistí es completamente higiénico y todos fueron muy serviciales.

Fue la primera vez que me realicé un piercing; mi primer acercamiento a las modificaciones corporales.

Vegetarian Festival Phuket Photo Courtesy of Creative Commons

El primero de los pasos necesarios para convertirme en brocheta humana

Para mí el hecho de ponerme un arete fue más allá de una cuestión de moda (aunque muchos alegan que es producto de una adolescencia tardía o una crisis de los 40´s anticipada); tuvo para mí un significado mucho más personal y es reflejo de una serie de experiencias que se han suscitado en el último año que sólo podían terminar con algún tipo de marca visible.

Sabía de antemano las implicaciones que mi decisión tendría en los diferentes ámbitos de mi vida y la verdad es que atiné en casi todas las reacciones; mi madre intentó aplicarme la de Tyson y arrancarme un pedazo de oreja a mordidas, mis amigos dudaron de mi sexualidad y en el trabajo dijeron que no existía problema, al no venir establecido en ningún código de conducta.

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/a4/Vincent_Willem_van_Gogh_106.jpg, Vincent van Gogh [Public domain or Public domain], via Wikimedia Commons

Mis padres preferirían que me apellidara Van Gogh

Lo que me sorprendió fue la reacción de mi hija de 5 años; “Papá (llorando) ¡¿por qué te pusiste un arete?! ¡¡?Los hombres NO usan aretes!!!”. Fue una oportunidad que no se presenta a diario para abordar temas que tarde o temprano tendríamos que abordar, y que además considero deben ser fundamentales en la educación infantil.

¿Quién dice que los hombres no pueden usar arete? Hay personas que tienen gustos diferentes a los nuestros, que tienen costumbres diferentes a las nuestras, y que no por eso son mejores o peores que nosotros”. Esa fue mi respuesta.

Le comenté que de igual forma hay niños que tienen familias distintas a las nuestras; con un solo padre o padres del mismo sexo, niños con ciertas capacidades diferentes o rasgos físicos distintos a lo que llamamos normal, y que ni uno de estas distinciones hacen que sean más buenos o más malos.

Su rostro cambió y me dijo que ella me seguía queriendo igual, tuviera o no arete. Sí me dijo que prefería que no lo usara, pero ya no fue en forma de juicio; así como yo tengo una opinión respecto al asunto ella tiene su personal punto de vista.

Con mi madre tuve un acercamiento similar. Durante un desayuno familiar me quité el arete y le pedí que viera cómo me lo volvía a poner, cuando lo hice le dije que no había sentido ningún impulso de robar carteras o dejar de trabajar para dedicarme a la vagancia; seguía siendo el mismo de antes.

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/a1/Mexico_Chamber_of_Deputies_backdrop.jpg, By Zscout370 at en.wikipedia [Public domain], from Wikimedia Commons

Dudo que alguno de estos delincuentes use arete.

Cuesta mucho trabajo respetar las decisiones ajenas cuando contravienen a nuestras costumbres y forma de ser, pero es eso lo que enriquece a la sociedad; la diversidad de actores que la conformamos.

Y no crean que haré oídos sordos al cuestionamiento de mi hija: el día de su boda, si me lo pide, iré sin mi arete.

@aperezv

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